Arkantos comienza su viaje, vagando por cada sendero, en busca de una pista que lo lleve a aquella sacerdotisa. Mientras caminaba, recordaba su infancia, aquella que obtuvo gracias a unos pobres campesinos.
-Recuerdo aquellas praderas- se hablaba por dentro. –Esas pequeñas ovejas que se acercaban amistosamente, mientras yo cargaba tan fácilmente los costales de alimento- añadió
Se detuvo a pensar... No en lo que estaba recordando, sino en que futuro le esperaba. Tantas batallas que esperaban su presencia, tanta sangre por derramar, tantos enemigos por asesinar. Continúo caminando, sin dejar de pensar, hasta q en su camino había una mujer tirada. No estaba muerta, pero estaba inconciente, con varios golpes, señal de que había sido asaltada.
-Oye… ¿te encuentras bien? -Dijo Arkantos, con un tono preocupado
-uf… ¿Dónde estoy? – pregunto esa mujer, con una voz muy suave.
-Estamos a 2 días de Atenas… ¿Como es tu nombre?
-Yo... yo… Yo no lo recuerdo… Contesto la mujer
No hay comentarios:
Publicar un comentario