La noche llego rápido. Arkantos no entendía bien lo que le pasaba. Había reencontrado sentimientos que creyó haber olvidado. La bondad y la lastima lo impulsaron a ayudar a esa joven, una muchacha muy bonita, de ojos verdes y cabellos oscuros. Lo que más le sorprendía de aquella chica es su forma de hablar, muy peculiar.
-Entonces... ¿no recuerdas nada de nada?.. pregunto Arkantos, de un modo insistente
-Lo lamento, pero no, po. Todo es muy confuso en mi cabeza.
Mientras tanto, Kratos observaba todo desde el Olimpo, sus ojos daban a notar una tranquilidad inquietante. Quería acabar con Arkantos cuanto antes, pero sabía q eso seria aburrido, así que decidió esperar a que el Héroe colecte los suficientes poderes.
Sin embargo, Gaia pensaba lo contrario... había que acabar con Arkantos lo más pronto posible
-¡Es una amenaza! ¡Entiéndelo! Debemos acabar con el ahora mismo – dijo Gaia, muy nerviosa
- Se paciente gran Gaia. El destino dirá cuando y como – contesto Kratos, bastante tranquilo.
De repente, las puertas del Olimpo se abren. Belerofonte corre desesperado hacia Kratos.
-Mi señor… ha sucedido algo – Dijo el caballero, muy asustado
-Habla claro, comandante – respondió Kratos, algo preocupado
-He… He… He… - tartamudeo el hombre
-¡Habla de una vez! ¿Que esta sucediendo?- Insiste Kratos, muy enfadado
-Hef… Hefesto... Hefesto ha escapado del Hades- dijo Belerofonte
-¿¿¿QUE??? ¿Que demonios estas diciendo? – Respondió el nuevo señor del Olimpo
La tierra tembló de una manera asombrosa. Todos los mortales sintieron la furia de Kratos. Incluso Arkantos y la joven...
-¿Por todos los dioses, que fue eso?- pregunto ella
-Parece que algo ha hecho enfurecer al maldito de Kratos- Respondió el héroe-
-Siento una presencia muy poderosa acercarse a nosotros po, por aquella dirección- Dijo la muchacha, señalando al norte
Arkantos tomo su espada, y miro atentamente a la dirección indicada.
Un silencio ensordecedor envolvió la zona. Las aves no cantaban, los grillos no chirriaban. Ni siquiera se escuchaba la suave brisa del viento.
De pronto, una figura se observaba a lo lejos. Un hombre, con una armadura muy brillante, y una espada de fuego. Arkantos lo reconoció muy fácilmente
-¿Hefesto? ¿Cómo es posible?- Dijo muy sorprendido.
El hombre llega al encuentro de Arkantos
-¿Que Quieres Aquí? Dijo Arkantos, sin quitar su mano de la empuñadura de la espada
-Tranquilo, hijo de Zeus. Nuestra pelea no será aquí ni ahora. Tengo un mensaje de los dioses que habitan el Hades.- Contesto Hefesto, con un tono desafiante
-Entonces habla. ¿Cuál es ese mensaje?- hablo Arkantos
-Derrótame, y te lo diré- respondió Hefesto. -Te esperare en Atenas. Entrena, hazte más fuerte. Si logras vencerme, te daré una información muy preciada.- Agrego el dios.
Luego desapareció, repentinamente.
Arkantos quedo paralizado. Su mente intentaba comprender como hizo Hefesto para regresar del infierno.
Aun así, junto con la muchacha, comenzaron a caminar nuevamente hacia Atenas.
-¿Conoces a ese sujeto? – Pregunto ella
-Si, es mi medio hermano. Es un Dios- Contesto Arkantos.
Hizo una breve pausa, y luego continuo.- Mi Padre era Zeus, el Señor del Olimpo. Hace 25 años, fue asesinado por un mortal, llamado Kratos. El se transformo en el nuevo señor. Después de eso, persiguió a todos los dioses. A algunos los asesino, y a otros los llevo a lugares de castigo. Junto con sus hijas y comandantes, sembraron el caos y la destrucción en toda Grecia. Y debo detenerlo, y vengar a mi familia.
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